Cuando la realidad supera la ficción

Rocio Romero · 20 oct 2016
La realidad virtual avanza con fuerza y se consolida como herramienta clave en sectores como el marketing, el turismo o la educación. Nömad explora este terreno con RVIVE, un proyecto pionero en la grabación de recuerdos en VR.
La realidad virtual (VR) ha dejado de ser un concepto propio de la ciencia ficción para convertirse en una herramienta con aplicaciones prácticas en múltiples sectores. En los últimos meses, la tecnología VR ha ganado protagonismo en medios especializados como Xataka o Engadget, y su presencia se extiende más allá del entretenimiento, consolidándose como un recurso eficaz para potenciar ventas y mejorar la experiencia de usuario.
El avance tecnológico de las últimas décadas ha transformado la sociedad en todos sus ámbitos: desde las relaciones personales hasta los procesos de producción y los métodos de compra. Las empresas, en consecuencia, buscan nuevas formas de conectar con los consumidores, no solo a través de productos o servicios, sino también mediante experiencias que aporten valor añadido durante el proceso de compra. En este contexto, la realidad virtual emerge como una aliada estratégica.
Si bien la fascinación por la tridimensionalidad se remonta al siglo XIX, con inventos como el estereoscopio, el desarrollo de la VR moderna se atribuye a figuras como el profesor Sutherland, pionero también de Internet, que logró crear dispositivos capaces de simular la inmersión en escenarios virtuales. Inicialmente, la NASA y las Fuerzas Armadas exploraron estas posibilidades, seguidas por la industria del videojuego, con Nintendo a la cabeza.
El verdadero salto hacia la democratización de la VR llegó en 2010 con las primeras gafas Oculus Rift, que ofrecían un ángulo de visión de 90 grados. Sin embargo, ha sido en 2016 cuando la oferta se ha diversificado, con opciones que van desde las económicas Google Cardboard hasta las avanzadas Microsoft HoloLens, capaces de proyectar hologramas por un precio de 3.000 dólares. Plataformas como Facebook, propietaria de Oculus, y YouTube han contribuido a popularizar los vídeos en 360 grados, acercando la experiencia VR al gran público.
El sector del marketing y la publicidad ha sido uno de los primeros en aprovechar el potencial de la realidad virtual, seguido de cerca por el turismo. Marriot Hotels, por ejemplo, ha desarrollado VRoom, una aplicación que permite recorrer virtualmente sus destinos y habitaciones, facilitando la toma de decisiones a los viajeros. Otros ámbitos como la educación, la medicina, el sector inmobiliario e incluso la industria del entretenimiento para adultos exploran también las posibilidades de esta tecnología.
Las previsiones apuntan a que, para 2020, la realidad virtual podría generar más de 30.000 millones de dólares, lo que explica el creciente interés empresarial. Más allá de su capacidad persuasiva, la VR beneficia tanto a las empresas como a los consumidores, permitiendo a estos últimos sumergirse en experiencias que, en muchos casos, anticipan vivencias reales.
En este contexto, la agencia de marketing digital sevillana Nömad ha desarrollado RVIVE, un proyecto que desde febrero de este año se dedica a la grabación de recuerdos mediante tecnología VR. Se trata de una iniciativa pionera en España, que ya ofrece sus servicios y abre nuevas posibilidades en la forma de preservar y revivir momentos personales.
