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Cómo aplicar la inteligencia artificial en marketing sin perder autenticidad

Persona trabajando con herramientas de inteligencia artificial en marketing

Rocio Romero · 30 may 2025

El uso de inteligencia artificial en marketing es ya habitual, pero su aplicación inadecuada puede restar credibilidad a las marcas. Estas son las claves para aprovechar la IA sin perder el componente humano ni la conexión con la audiencia.

La inteligencia artificial se ha consolidado como una herramienta cotidiana en el sector del marketing. Su capacidad para automatizar tareas, acelerar procesos y generar contenidos ha transformado la actividad diaria de marcas y agencias. Sin embargo, el uso indiscriminado de la IA puede provocar el efecto contrario al deseado: mensajes carentes de autenticidad, imágenes poco naturales o vídeos sin sentido, que restan credibilidad y alejan a la audiencia.

En Nömad, la tecnología se considera una aliada, pero se reconoce que la conexión real con la comunidad depende de algo que la inteligencia artificial aún no puede replicar: la capacidad de emocionar. El reto consiste en integrar la IA en las estrategias de marketing sin sacrificar el propósito ni la voz propia de la marca.

Recomendaciones para un uso equilibrado de la IA en marketing

La experiencia de Nömad en el uso de inteligencia artificial, compartida incluso en su podcast Trends&News junto a Carlos Santana (DotCSV), ha permitido identificar buenas prácticas para aprovechar la IA sin perder autenticidad.

Una de las aplicaciones más útiles es emplear la IA como apoyo en la generación de ideas. Por ejemplo, prompts bien estructurados para ChatGPT o Gemini pueden servir como punto de partida para brainstormings creativos. Un ejemplo de prompt eficaz sería: “Eres creativo publicitario y te han encargado un [tipo de proyecto] para la marca [marca + información (misión, visión, valores)]. El objetivo del proyecto es [objetivos]. Los requisitos y especificaciones del proyecto son [requisitos]. El proyecto va dirigido a [audiencia]. Dame una lista de 50 ideas.”

La creación de prompts ajustables y su clasificación por tareas en herramientas como Notion o Google Docs ayuda a mantener la coherencia en el tono y el estilo de la marca. Además, se recomienda abordar los procesos de generación de contenido de forma progresiva, afinando las peticiones y ajustando los resultados paso a paso, en lugar de delegar tareas complejas en una sola instrucción genérica.

No todas las herramientas de inteligencia artificial son adecuadas para cualquier entorno. La proliferación de aplicaciones obliga a seleccionar aquellas que realmente aportan valor en contextos creativos o estratégicos, priorizando la calidad sobre la cantidad de soluciones empleadas.

Hay situaciones en las que la intervención humana es insustituible. Por ejemplo, en momentos de crisis reputacional, la empatía funcional de la IA no basta para gestionar la comunicación. En cambio, los chatbots, bien configurados, pueden mejorar la experiencia del usuario, mientras que las llamadas telefónicas automatizadas siguen generando rechazo en situaciones delicadas.

Las herramientas actuales permiten entrenar la IA para que actúe como un miembro más del equipo, adaptándose a la identidad y los valores de la marca. Sin embargo, la inteligencia artificial debe complementarse siempre con el conocimiento real de la audiencia y la intuición humana, especialmente a la hora de tomar decisiones estratégicas.

En el ámbito visual, plataformas como Midjourney facilitan la creación de recursos gráficos en segundos, pero cada diseño debe responder a un propósito claro. De lo contrario, se corre el riesgo de llenar espacios sin aportar valor.

La clave para obtener resultados relevantes reside en la formulación precisa de los prompts. Un buen prompt no es solo una orden, sino que aporta contexto, intención y precisión, definiendo el objetivo, el público y el enfoque. En definitiva, la estrategia y el tono siguen siendo responsabilidad humana; la IA ejecuta, pero no decide.